Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

12 de abril de 2016

SATANÁS TEME AL ALMA HUMILDE




Hijos de Dios, en ningún momento, debéis dejar de ser hijos de Dios, y ser hijos de Dios significa cumplir con Sus leyes, vivir Su Palabra y vivir entregado a la propagación y extensión de Su Reino. Yo, Jesús, os hablo.

Son muchos los que se creen buenos y auténticos cristianos, pero luego  desuelan a su hermano, lo tildan de toda clase de defectos y hasta con o sin asentimiento lo calumnian. Esas personas no Me dan gloria y nada tienen que ver Conmigo, porque quien no ama a su hermano tampoco Me ama a Mí que Soy hermano y Redentor de todos. Esos católicos que critican, que se creen en la verdad pero son soberbios y demuelen la vida de otros, no son los católicos que Yo quiero, no son los verdaderos hijos de Dios, porque lejos de hacer la voluntad de Mi Padre hacen la suya propia y juzgan y enjuician a todo el mundo creyéndose ellos en la verdad. Sí hijos, sí, son los fariseos de estos tiempos que han existido siempre, en Mi época, en la vuestra y en otras épocas, y hacen más daño que bien, porque la propagación de Mi Reinado Yo la quiero con el ejemplo y la práctica de las virtudes, y no con ruidos ó dimes y diretes ó con especulaciones. Yo, Jesús, os hablo.

Id a confesar con humildad y no tengáis prepotencia. No seáis tan soberbios que creáis que no tenéis nada que confesar. No robáis, no matáis ciertamente, pero con la lengua y vuestras actitudes de ira y mal ejemplo, hacéis más daño que si no hicierais nada (por Mi Reino). Así que hijos enmendad vuestras vidas en todos los ambientes donde os encontréis. En las Parroquias, en las familias, en el trabajo y en todos los sitios, porque el mal ejemplo de un católico hace mucho ruido y mucho daño, y la humildad es una puerta que no puede traspasar el demonio, porque Satanás teme al alma humilde y vosotros hijos, muchos no lo sois. Yo, Jesús, os hablo.

Cuidado con lo que enviáis por las Redes Sociales, cuidado a quien censuráis y de que habláis, a Mí no Me gusta para nada esos mensajes que critican y ponen en entredicho a todo el mundo. Esos envíos no vienen de Mi Santo Espíritu que es la santidad misma, ni de Mí que Soy manso y humilde de Corazón (Mt 11,29). Lo que vosotros estáis viviendo ahora lo he vivido Yo mucho antes. Yo, Jesús, os hablo.

Llevad a las almas Mi amor y Mi bondad, enseñadlas a acudir a Mí y confiar en Mi Misericordia, pero no os desbordéis en palabras vanas y coléricas que para nada evangelizan y que no Me dan gloria. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.









10 de abril de 2016

QUIEN REZA POR UN PECADOR ME CONSUELA, PERO QUIEN LO HACE POR UN SACERDOTE EL CONSUELO ES DOBLE



Venid benditos de Mi Padre porque tuve hambre y Me disteis de comer y tuve sed y Me disteis de beber (Mt 25,34). Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, nunca como hasta ahora he pasado tanta hambre y tanta sed de almas que se Me entreguen, que Me sean fieles hasta en lo más insignificante y que den la cara por Mí y por Mis enseñanzas. Pero os digo que no encuentro verdaderas almas que reúnan estas cosas, porque si bien algunas reúnen una de ellas o dos, no reúnen las tres cosas. Yo, Jesús, os hablo,

Pero si esto es en las personas laicas no digamos ya en lo sacerdotes, que para nada se esfuerzan en darme reparación y alivio a las muchas ignominias que recibo y a los muchos errores que se están extendiendo por Mis Parroquias en todos los lugares del mundo. Mientras, Yo encerrado en el Sagrario, esperando almas reparadoras, almas que se olviden de todo menos de Mí, y que poquitas son las que Me resarcen de tanta amargura. Porque Mi amargura ahora es peor que la del Calvario, ya que la del Calvario sabía que terminaría en horas, pero la de ahora no solo no termina sino que aumenta cada día con sacerdotes mediocres que no quieren dar la cara por Mí, que mal aconsejan a sus feligreses por tal de quedar bien, que dicen unas homilías frías y tediosas que no solo no evangelizan sino que adormecen a los feligreses presentes, y tantas y tantas cosas que podría decir de ellos, incluso en su vida privada tan pecaminosa y contaminada por las cosas del mundo y por el pecado de la carne. Yo, Jesús, os hablo.

Orad hijos Míos, orad por los sacerdotes que caen en multitud al Infierno porque perdieron su papel en la sociedad y se identificaron más con el mundo que Conmigo. Sacerdotes que podrían haber sido muy santos y se malograron eternamente. Yo, Jesús, os hablo.

Quien reza por un pecador Me consuela en abundancia, pero quien lo hace por un sacerdote el consuelo es doble, porque además de ser un pecador es alguien que debe vivir en Mí, por Mí y para Mí, y no sucede eso en su vida, porque viven más para ellos que para Mí. Yo, Jesús, os hablo.

Vienen tempestades espirituales y muchos estáis temblando, nunca defraudo a quien cree en Mí y Me es fiel. Yo calmo las tempestades sean espirituales o sean de la naturaleza, pero debéis de tener fe en Mí y darme lo que Me corresponde que es amor y adoración. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.








1 de abril de 2016

PODÉIS DIRIGIROS A MI ESTÉIS EN DONDE ESTÉIS



Hijos Míos, cuantas veces os sentís afligidos porque desearíais darme más y no podéis hacerlo por problemas de salud o limitaciones propias de la edad o de las circunstancias. Yo, Jesús, os hablo.

¿Acaso creéis que Soy un ogro? Entiendo perfectamente aquellas personas que deseando ir a Misa no pueden porque viven en algún pueblo donde no hay Misa. O a aquellas otras que deseando ir al Sagrario no pueden porque una enfermedad se lo impide. Yo, hijos, estoy en todas las partes. Estoy en vuestra alma también si no Me habéis echado fuera por el pecado, y podéis dirigiros a Mí estéis donde estéis o acudir mentalmente a un Sagrario que conozcáis y poneos en oración ante él aunque vuestra presencia esté lejos, porque en las cosas de Dios no hay distancias y todo vale cuando hay verdadera voluntad  e intención de darme culto, amor y adoración. Yo, Jesús, os hablo.

Bien sabéis que aceptar las circunstancias en las que os encontréis, siempre que no hayan sido provocadas por vuestra negligencia o pecado, es algo que Me da gloria, y que ofrecido por Mis intenciones o las de Mi Madre son hechos que os valen para santificaros o para el Cuerpo Místico: La iglesia. Yo Soy omnipresente y estoy en todas las partes, veo vuestros pensamientos y sé vuestras intenciones. No tenéis que llorar cuando el malestar, fuerzas mayores o el cumplimiento del deber os impiden acompañarme en el Sagrario o asistir a la Eucaristía. No hijos, no, debéis ofrecérmelo todo y ofrecerme también esos deseos de querer ir a comulgar y no poder hacerlo físicamente, por eso,  hacedlo espiritualmente, porque a Mí, el alma de sincero corazón y que Me ame, Me honra en todas las circunstancias de su vida,  en las adversas y en las favorables. Yo, Jesús, os hablo.

Enseñadlo así a los enfermos que muchos de ellos aparte de llevar la cruz de su enfermedad, sufren porque no pueden ir a actos religiosos y desearían hacerlo. Su enfermedad ofrecida y sobretodo aceptada por amor a Mí y a la Iglesia, ya les supone un medio de santificación muy grande, mucho más que si estuvieran con salud, porque para algunas almas la enfermedad les servirá y les sirvió para salvarse, lo que sin ella no lo hubieran conseguido. Yo, Jesús, os hablo, os amo y os instruyo. Mi paz con todos los que creen este mensaje y lo ponen en práctica.