Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

16 de marzo de 2016

CUANDO EL BRAZO DE MI PADRE SE DESPLOME EL TERROR OS INVADIRÁ Y COMPRENDERÉIS EL TIEMPO QUE HABÉIS PERDIDO




 Largos hijos, largos os padecerán los días de tribulación que pasaréis y que llegaréis a pensar que nunca terminarán. Yo, Jesús, os hablo.

Tal y como está el mundo ya hace tiempo que Mi Padre Celestial debería de haber mandado un castigo. Os merecéis el castigo con creces pues con creces estáis  manifestando, legalizando y haciendo toda clase de abominaciones. ¿Qué clase de Dios seria Yo si pasara por alto tanta maldad? Pero retraso el castigo en favor de las almas pequeñas (humildes) que Me son fieles y que Me aman con la inocencia y la lealtad de los niños.  

Asimismo retraso el castigo en favor de esos sacerdotes que se Me ofrecen cada día como victimas expiatorias y que Me aman en el silencio de su vida, llena de fidelidades y de actos de amor a hacia Mí. Pero hijos, comprended que es necesario purificar este Planeta de tanta ignominia como hay y de tanta perversidad, ya que Mi adversario se cree el dueño de este mundo y está a sus anchas con tantos adeptos como tiene y que le secundan a la perfección. Yo, Jesús, os hablo.

Educad a vuestros hijos con disciplina y urbanidad. Hacedlos hombres y mujeres de provecho, porque lo que le deis vosotros a vuestros hijos, eso mismo le darán ellos a los suyos. Todo es una cadena de realidades que se repiten de una generación a otra. Sed responsables en la familia, pues de los hijos se os pedirán cuentas, no solo de la formación que le deis en el plano intelectual, sino también en el plano espiritual y moral.

Yo no Soy vuestro párroco quien os habla, no Soy un cura como vosotros decís ¡cosas de los curas! Yo Soy Jesús de Nazaret, vuestro Dios y Señor y os pediré rigurosamente cuentas de todo, DE TODO. Por tanto, tomaos en serio lo que se os dice por estos mensajes, ahora es tiempo de conversión, de cambiar los caminos torcidos que seguís por otros más santos y sobrenaturales, no desaprovechéis el tiempo que tenéis todavía para reconvertiros, porque cuando el brazo de Mi Padre se desplome, el terror os invadirá y comprenderéis el tiempo que habéis malgastado y perdido, pero ya será tarde. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. 








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