Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

22 de junio de 2018

TENÉIS QUE CUMPLIR CON VUESTRO MINISTERIO SAGRADO O SERÉIS RESPONSABLES DEL BIEN QUE DEJÁIS DE HACER


Hijos Míos, hoy os hablo muy disgustado en especial con los sacerdotes, que cada vez más, se están convirtiendo en funcionarios. Yo, Jesús, os hablo.

Creen que la Parroquia es patrimonio suyo y no saben que deben de utilizarla para darme gloria y, alimentar a las almas con los Sacramentos y con la adoración que Me deben y la Santa Misa. Pero ahora llega el verano y hacen de la Parroquia lo que quieren, cerrando y abriendo a su conveniencia, sin tener en cuenta la necesidad de tantas almas, que necesitan atención personal del sacerdote y que a ellos no se les puede suplir por un laico. Así que hijos, sacerdotes Míos, tomad conciencia de lo mal que muchos de vosotros lo hacéis. No podéis hacer y deshacer en la Parroquia a vuestro libre albedrío, tenéis que cumplir a la perfección con vuestro ministerio sagrado o seréis responsables del bien que dejáis de hacer. Yo, Jesús, os hablo.

Feligreses de las Parroquias que así de mal funcionan, no os calléis,  procurad hacer saber al Obispo lo que sucede, o también seréis culpables, siempre sin indignación, ni juicios propios, solo exponiendo lo que sucede, porque Yo no quiero discordia, ni malos entendidos, solo debéis informar con la verdad sin quitar ni añadir nada. Afortunadamente no todos los párrocos son tan dejados en sus deberes ministeriales, los hay muy celosos del cumplimiento sagrado de su deber y, tienen a los fieles bien guiados. Por tanto, cada sacerdote que revise su conciencia y lo haga con sinceridad, no vale decir no hago mal alguno porque hijos, dejar de hacer el bien es ya un inmenso mal y, ahí falláis muchos.

Y esos muchos que falláis cada vez Me tenéis más abandonado y vuestra fe cada vez se enfría más. Terminareis por odiar vuestro ministerio que os di  con tanto amor para haceros grandes santos. Pero Mi enemigo mortal os influye y os condiciona en vuestra forma de actuar. No favorecéis la adoración al Santísimo ni siquiera un día a la semana. No os ponéis apenas a confesar a no ser que alguien os lo pida. Celebráis con prisa y haciendo de la Santa Misa un brevísimo acto para luego emplearos horas y horas en las redes sociales o en los medios de comunicación. ¿De verdad creéis que Me honráis? ¿Creéis que puedo estar contento con esta forma de actuar? Si hasta tenéis disgustados a vuestros feligreses, imaginaos como Me tenéis a Mí. Así que id también vosotros a confesaros que falta os hace y enmendaros, porque si no lo hacéis, vais por la cuesta abajo muy rápidamente y podéis perder hasta la fe. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.









14 de junio de 2018

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA PORQUE ELLOS SERÁN HARTOS


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán hartos (Mt 5, 3-6). Yo, Jesús, os hablo.

Sí hijos, sí, oigo y veo vuestros gemidos y vuestro dolor por el mal que asola vuestra Patria y el mal tan extendido en todas las naciones y no Soy insensible a nada. Pero tened confianza en Mí porque yo he vencido al mal, al mundo y al pecado y nadie se quedará exento de Mi justicia. Aunque todo aquel que después de haber pecado gravemente vuelva su rostro a Mí y Me pida perdón humillándose, le alcanzará Mi misericordia por grandes y numerosos que sean sus pecados, Yo, Jesús, os hablo.

No dejéis de orar hijos, la oración es el arma que más teme el demonio, porque sabe que la oración con perseverancia todo lo alcanza, por eso, adquirid la costumbre de orar y de rezar también oraciones que sean el pan diario de vuestras almas. Aquel que pueda ir a Misa que lo haga a menudo aunque no sea día de precepto. Todo lo que hagáis bueno repercute en Mi Cuerpo Místico y alcanza a muchos según sus disposiciones.

Muchos de vosotros vivís en un dolor continuo por el mal que os alcanza tan de cerca y a diario, pero a Mí no se Me escapan vuestros sufrimientos y los tomo para aplicárselos a almas que están derrumbadas en la hecatombe del pecado y, que solo pueden salvarse con oración y sufrimientos, aunque no sean los de ellas. No os desaniméis, no critiquéis, mucho menos juzguéis. A veces el que hace el mal no tiene conciencia de lo que hace e incluso hay quien se piensa que está haciendo un bien. Recordad hijos que Yo leo los corazones y a Mí no Me engañan y, no todo lo que veis no es tal como lo veis porque son las intenciones las que cuentan ante Mí y no solo las acciones. Yo saco bienes de males, pero eso no quiere decir que  hagáis el mal, sino que Soy tan poderoso y os amo tanto, que a veces del mal que hacéis saco bienes que os benefician inmensamente. Yo, Jesús, os hablo.

Me gusta cuando oráis unos por otros. Me gusta cuando Me pedís por las intenciones de determinadas personas. Me gusta que sufráis por los problemas ajenos, porque así era Mi Madre en la Tierra y sigue en el Cielo siendo lo mismo,  intercediendo sin cesar por todas las almas en general y por cada una en particular. Dirigíos también a los santos como el de hoy, San Antonio de Padua, a San José que es un gran y poderoso intercesor, no os olvidéis de ellos (los santos) que en la gloria tienen un gran poder de intercesión y Yo con gusto y amor les concedo lo que Me presentan para vosotros los mortales. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Mi paz a quien ponga en práctica este mensaje.









11 de junio de 2018

VENID A MÍ HOY QUE ES EL DÍA DE MI ADVOCACIÓN DE VIRGEN DE LA CAPILLA



Hijos de Mi Inmaculado Corazón, Soy María Santísima quien os habla y lo hago como siempre movida por el inmenso amor que os tengo. Yo, María Santísima, os hablo.

Pero una madre también tiene que amonestar a sus hijos, sino no cumpliría bien su papel de madre. Por eso hijos, os digo, que perdéis muchas, muchas gracias con vuestras infidelidades a Dios, esto también va para los sacerdotes. Él constantemente, como una fuente que fluye, no deja de daros gracias para todo, para vuestra vida del alma, para vuestra vida corporal, para que pospongáis vuestras infidelidades, pero vosotros las menospreciáis y no las aprovecháis, porque tenéis constantemente la mente ocupada por las cosas del mundo y no por las del Cielo. Muchos decís que Me amáis, pero vuestro amor es muy parco y mediocre. Debéis de esforzaros más en imitarme en todo momento, cuando en casa algún miembro de vuestra familia os humillan, cuando en el trabajo alguien quiere abusar de vosotros dándoos ocupaciones que no os corresponden, cuando en las Parroquias los feligreses os abruman porque desean llevar ellos las riendas, imponer los horarios y las normas a seguir (esto va para los sacerdotes), así que hijos, Me tenéis por todos estos motivos y otros muy apenada. Yo, María Santísima, os hablo.

Si en vuestros hogares se rompiera una garrafa de aceite y no lo pudierais recoger, os sentiríais afligidos porque el aceite es valioso y debe aprovecharse. Pues si os afligís por una garrafa de aceite que al fin y al cabo la podéis recuperar comprando otra, imaginaos que dolor es perder las gracias que Dios os da y por las que Yo intercedo, porque esas gracias que no aprovecháis, esas gracias ya no las volveréis a recuperar, si en el instante que la recibís no las aprovecháis.

Sé que algunos os preguntáis cuáles son esas gracias, pues por ejemplo, cuando os dicen id a confesad y no vais, cuando alguien os humilla y os indignáis y enfadáis con esa persona, cuando podéis hacer una visita al Santísimo y no lo hacéis, porque todas esas cosas hechas con amor suelen ser inspiradas por el Espíritu Santo que os guía santamente por las sendas de la eternidad.

Sois pecadores y rechazáis las gracias sin ningún remordimiento, sin reflexionar y, os hace tanto mal en el alma como a un enfermo le haría en el cuerpo si rechazase las medicinas que el especialista le receta. Hijos, sed más conscientes de lo que perdéis. Estáis en esta vida para santificaros y ganaros el Cielo. La santidad es eso, hacer en cada momento la voluntad de Dios, aunque sea en cosas pequeñas, porque una a una se va entretejiendo la corona de méritos que llevareis en la Vida Eterna. Yo, María Santísima, os hablo y como Madre os aconsejo. Venid hijos a Mí hoy que es el día de Mi advocación de Virgen de la Capilla.