Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

15 de diciembre de 2017

LO MISMO QUE EN UNA CAJA DE HERRAMIENTAS HAY PIEZAS, UNAS GRANDES Y OTRAS INSIGNIFICANTES, TODAS SON NECESARIAS



Hijos queridos de Mi divino Corazón. Muchos de vosotros confundís la verdadera espiritualidad y el verdadero fervor. Pensáis que si sentís dulzuras, gozos o muchos deseos de Mí, ya estáis por buen camino, y al revés, cuando estáis secos y no sentís nada, es cuando creéis que vuestra fe se va oscureciendo. Yo, Jesús, os hablo.

Nada más lejos hijos, nada más lejos. Los sentimientos nada tienen que ver con la voluntad. Es vuestra voluntad de querer honrarme, de querer acompañarme, de querer estar ente Mi presencia y demás, lo que hace que vuestra fe crezca y a Mí Me honréis perfectamente, porque las dulzuras o los sentimientos que a veces sentís, son consolaciones o regalos que Yo os hago, pero no por eso sois mejores, simplemente que  os doy esas dulzuras unas veces y otras os dejo secos para que crezcáis en la fe y en la perseverancia de querer honrarme sintáis o no sintáis. Yo, Jesús, os hablo.

Hay santos que se mantuvieron en oscuridad casi toda su vida, pero ellos Me sirvieron perfectamente, y precisamente porque no buscaban en Mí los dones o consolaciones, lo que hacían Me daba mucha gloria. Así que hijos, no os desalentéis cuando los sentimientos estén alejados de vuestra alma, es vuestra voluntad lo que me vale, lo otro son dones Míos para estimularos a seguir adelante y, ya os he dicho que unas veces os lo doy y otras os lo escondo.

Perseverad en Mí y daréis mucho fruto. Os ridiculicen, os insulten, os critiquen, nada os importe, vosotros hijos firmes en Mi amor  y los frutos los conoceréis en la otra vida, porque en esta poco os mostraré de ellos, ya que  no conviene que la vanidad se alimente en las cosas espirituales, porque entonces no daríais frutos. El que permanece en Mi da mucho fruto (Jn 15, 5) porque Yo obro en él y Me valgo de él para operar. Vosotros todos sois instrumentos Míos, aunque unos hagan más cosas que otros, pero todos sois necesarios, lo mismo que en una caja de herramientas hay muchas piezas y unas son muy grandes y otras insignificantes, todas son necesarias. Yo, Jesús, os hablo.

No desmerezcáis lo poco  que hagáis por Mí que si lo hacéis con inmenso amor no sabéis la de frutos que puede dar. El amor y vuestra voluntad de querer servirme, unidos a Mí, son los que hacen que vuestras acciones den frutos, frutos que os oculto para que Me sirváis en puro amor y fe. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.









7 de diciembre de 2017

NUEVO AVISO

Ponemos en vuestro conocimiento que a petición de los lectores, ha salido a la venta la cuarta edición del libro DADME DE BEBER. Quienes estén interesados en adquirirlo, deben dirigirse al correo electrónico peterpangris@hotmail.es Su precio el mismo de siempre 10 euros más gastos de envío. Por cantidad se haría un precio especial.







SI A UN CAÑO DE AGUA LE PUSIERAIS UN TAPÓN, AL AGUA LE COSTARÍA SALIR, PUES AQUÍ ES AL REVÉS



Hijos de Dios, viene Mi día y deseo que Me honréis según es la voluntad de Mi divino Hijo. Yo, María Santísima, os hablo.

Limpiad bien vuestras almas de pecados que tenéis aparcados desde hace tiempo y que ni siquiera los recordáis. Retroceded el tiempo y volved a la edad de cuando teníais uso de razón y adentraros en vuestras almas para limpiar podredumbre, que de no ser así moriréis con ella.

Os confesáis lo que os conviene pero aquello que os da vergüenza lo ocultáis y seguís tan tranquilos. Hijos, que os jugáis mucho y debéis de tener el alma libre de pecados mortales y abominables que muchos cometisteis desde la infancia. Esto va también para los sacerdotes que tienen adosados a sus almas pecados de juventud que aún no han confesado. Yo, María Santísima, os hablo.

Pedid luz al Santo Espíritu y a vuestro Santo Ángel de la Guarda, no os acostéis con el alma en pecado ni aunque vuestra memoria os falle. Invocad al Cielo para que os recuerde vuestros pecados, los que aún no están confesados. Porque hijos, no se trata de volver a confesar una y otra vez el mismo pecado, sino de confesar aquellos que aún no están confesados y sois vosotros los que tenéis que averiguarlo, haciendo un exhaustivo examen de conciencia, pidiendo luz al Espíritu Santo.

La vida es muy corta y no sabéis cuando os llamará Dios a Su presencia. Estad preparados hijos, estad preparados, porque el Señor es misericordioso y  lo que desea es que os salvéis, no desea mortificaros con malos recuerdos, desea que erradiquéis de vuestras almas aquella podredumbre que os impide avanzar más en la virtud porque son obstáculos para la gracia divina. Yo, María Santísima, os hablo.

Vosotros mismos decís que muchos católicos comulgan todos los días pero no se les nota nada la comunión diaria, y es que la gracia de Dios con esos tropezones malignos que tenéis en el alma no surte el mismo efecto que si la tuvierais limpia. Es como si a un caño de agua le pusierais un tapón, al agua le costaría salir, pues aquí es al revés, a la gracia de Dios le cuesta entrar en un alma que tiene obstáculos y pecados contra la Ley de Dios y la Religión. Yo, María Santísima, os hablo.

No deseo escrúpulos de conciencia para vosotros, deseo que limpiéis el alma y, sabéis muy bien cómo hacerlo, porque lo mismo que limpiáis vuestros despachos y hogares, limpiad el alma y eliminad de la misma lo que es veneno para la santidad. Yo, María Santísima, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.