Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

17 de julio de 2018

HOY CELEBRÁIS A LA VIRGEN DEL CARMEN, ESA ADVOCACIÓN QUE DURANTE SIGLOS SE VIENE CELEBRANDO


Bendita y alabada sea la Santísima Virgen María. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, todo aquel que alaba, que ensalza a Mi Madre, que la honra y sobre todo que la ama, Me llena de alegría y Me gozo en ello, porque quien Me honró en esta vida tanto, bien se merece que vosotros sus hijos la honréis también a Ella. Yo, Jesús, os hablo.

Hay quienes creen que honrando a Mi Santa Madre Me quitan a Mí gloria y no hijos, no, ¿acaso a vosotros no os gustaría que la gente reconociera el valor de vuestra madre? Yo amo con locura a Mi Madre y por eso, deseo que vosotros también la améis, porque quien se acerca a Ella va por caminos de salvación, pues Ella no permitirá que un alma que la honre y la ame, se condene.

Mi Santa Madre no es divina, no se le puede adorar, pero sí se le puede venerar hasta la saciedad. Solo Dios tiene derecho a la adoración, pero venerarla lo podéis hacer con toda clase de actos de amor, alabanza y bendiciones. Ella no quiere jamás hacerme sombra, por eso, el que se le acerca Ella trata de llevarlo hacia Mí, porque lo que más desea es que Me améis y cumpláis al pie de la letra el Santo Evangelio. Pero Yo deseo que Mi Madre sea reconocida, ya que nunca pecó y porque por medio de Ella vine a este mundo y deseo que por Ella vengáis vosotros al Reino de los Cielos. Sí hijos, sí, la Virgen os conducirá sin daros ni siquiera cuenta a Mí, puesto que Ella es Madre y la mejor Madre de todos los tiempos y, para Mí Su divino Hijo quiere lo mejor y desea que Mi Sangre Preciosísima no se pierda en ninguno de vosotros. Por tanto hijos, tomad nota, acudid a la que también es Madre vuestra, ya que Ella como buena y santísima Madre no os va a abandonar en nada. Yo, Jesús, os hablo.

Hoy celebráis la advocación de la Virgen del Carmen, esa advocación que durante siglos se viene celebrando. Acercaos a Ella y veneradla en esta antigua advocación y que tantas gracias tiene para quien la vive. Revestíos de su Santo Escapulario e imponédselo a vuestros pequeños, para que desde la infancia sean preservados del mal. Les dais a los pequeños muchas bobadas que no tienen valor alguno y le priváis de valores eternos. Preocuparos más de sus almas y no de sus caprichos o deseos tontos, porque estáis haciendo de vuestros pequeños personas que nunca sabrán soportar una tribulación, puesto que ahora de pequeños se lo solucionáis todo y consentís todos sus caprichos. Los niños deben de jugar sí, pero también debéis darles disciplina o cuando sean adolescentes no podréis gobernarlos. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.









6 de julio de 2018

DESEO QUE RECIBAMOS OBSEQUIOS QUE NOS DEN CONSUELO Y GLORIA


Alabado y bendecido sea Dios Eterno, por toda la eternidad y por toda la Creación. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, Yo Jesús, vuestro Hermano y vuestro Redentor, deseo que alabéis a Mi Padre Eterno y a Mi Santa Madre constantemente, porque  lo que  hagáis por Ellos Me agrada sobremanera y Me produce más gozo que si lo hicierais Conmigo. Por tanto hijos, alabad a quien os creó y a quien os trajo al mundo Mi presencia, porque por Mi Santa Madre vine del Cielo a esta Tierra para poder redimiros, siendo un hombre igual en todo a vosotros menos en el pecado (Heb. 4, 15). Yo, Jesús, os hablo.

No os conforméis solo con pedirme cosas aunque sean santas, Yo deseo que también Nosotros recibamos de vosotros obsequios que nos den consuelo y gloria. Hacednos reparación en especial por las blasfemias, hacednos alabanzas, hacednos actos de piedad y de amor, hacednos oraciones, novenas y demás actos piadosos que tanto Nos honran y que tanto Nos valen. Pero hijos, hacedlos en estado de gracia, no vengáis a Nosotros manchados por el pecado, que aunque no os vamos a depreciar ni dejar de escucharos,  nos da más gloria cuando rezáis o hacéis esos actos de piedad en estado de gracia y beneficia mucho más a vuestras almas. Yo, Jesús, os hablo.

Rezad hijos, rezad por vuestra Patria, por vuestros hermanos separados, por los sacerdotes que están a punto de abandonar su sagrado ministerio, por las almas que enganchadas al demonio no pueden librarse de él. Rezad hijos rezad, que la oración no se pierde y es un arma muy poderosa. Da lo mismo lo que recéis, si el Santo Rosario, si oración personal, si oraciones ya aprobadas por la Iglesia  o simplemente el Padrenuestro que enseñado por Mí tiene tanta fuerza y, en tan poco texto recoge las cosas más necesarias y básicas para la fe. Pedidme que os aumente la fe, para que no decaigáis  en los momentos de pruebas, que vendrán y algunos ya las estáis padeciendo. Pedidme por vuestros familiares, que si a vosotros os interesa y os duele su situación, mucho más Me interesa y Me duele a Mí. Yo os oigo aunque no tengáis repuesta inmediata, pero todo llegará, porque veo vuestras rectas intenciones y el deseo que tenéis que ellos se salven, deseo que Mi Santo Espíritu os induce. Yo, Jesús, os hablo.

Perseverad en la oración, en los Sacramentos, en los buenos y santos deseos que a veces se hacen realidades, en las buenas obras, y sobre todo, no odiéis a nadie, ni a nadie le deseéis mal alguno, porque eso es justo lo que quiere el demonio, que os alegréis del mal ajeno o del mal de alguien que un día os dañó y ahora lo padece, más bien, redoblad por ellos las oraciones y hacedlo con recta intención que Yo todo lo veo y no lo desprecio. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.









23 de junio de 2018

EL QUE TENGA OÍDOS PARA OÍR QUE OIGA


Hijos amados de Mi divino Corazón, hoy Me dirijo a vosotros con el deseo de pediros que vengáis a Mí y Me adoréis, porque Yo Vuestro Redentor os espero cada día en el Santísimo Sacramento. Yo, Jesús, os hablo.

En Mi paso por este mundo como hombre, la gente se atropellaba y deseaba tocarme porque sabían que de Mí se desprendía gracia para sanarlos y curarlos de todos su males. Pero vosotros hijos Míos, Me tenéis en el Santísimo Sacramento expuesto y, no acudís a visitarme, cuando en ese Augusto Sacramento Yo os miro y os sano en la medida en que vuestra fe cree que así lo puedo hacer. Yo Soy el mismo de hace siglos, bajo las especies de pan y de vino y, Mi poder es también el mismo. No cambio hijos, cambia vuestra fe que se enfría o no crece,  porque estáis muy apegados a las cosas del mundo y eso os evita entregaros más y mejor a los asuntos celestiales, y venir a Mí para que Me dejéis obrar en vosotros.

Hijos, no tengáis tanta confianza en vosotros mismos y os alejéis de Mí, porque vosotros tal y como dice el Evangelio, sin Mí no podéis hacer nada. Creéis que vuestros éxitos vienen de vosotros y por eso sois desagradecidos en las cosas buenas que os suceden y, vuestros éxitos Yo los secundo, y por eso, cuando algo os sale mal o tenéis alguna contrariedad ya os hundís, porque vuestra fe no os permite creer que Yo sigo siendo el mismo en el bienestar que en la adversidad y que a veces permito la adversidad para que lo veáis así, veáis que Soy Yo quien ejecuta y no vosotros. Yo, Jesús, os hablo.

Todo lo que hacéis por Mí Me agrada pero tenéis que hacerlo con recta intención, sabiendo que Soy Yo quien mueve los hilos y que vosotros solamente sois meros instrumentos. No busquéis reconocimientos humanos ni elogios, los méritos que hagáis en esta vida se os pagarán en la otra y, no permitáis que nadie por vuestra causa o por vuestro reconocimiento Me quite gloria. Así que hijos, considerad esto, porque por mucho bien que hagáis si no lo hacéis con el fin de darme gloria y de la salvación de las almas, entones ese bien no dará fruto para vuestras almas, porque quien en las cosas santas se busca a sí mismo y no busca Mi gloria, a sí mismo se encuentra. Yo, Jesús, os hablo.

Para saber si hacéis esas cosas con recta intención basta conque en las contrariedades sigáis adelante y no os deprimáis, porque os repito que Yo estoy lo mismo en el éxito que en el fracaso y un fracaso bien aceptado y no dejándoos dominar por él, Me da tanta gloria y hace tanto bien a las almas como el más brillante de los éxitos. Todos Mis santos pasaron por tribulaciones, por éxitos y por fracasos y, sus obras han quedado en la posteridad porque buscaron Mi gloria y no la suya. El que tenga oídos para oír que oiga. Yo, Jesús, os hablo  os instruyo.