Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

14 de junio de 2018

BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA PORQUE ELLOS SERÁN HARTOS


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán hartos (Mt 5, 3-6). Yo, Jesús, os hablo.

Sí hijos, sí, oigo y veo vuestros gemidos y vuestro dolor por el mal que asola vuestra Patria y el mal tan extendido en todas las naciones y no Soy insensible a nada. Pero tened confianza en Mí porque yo he vencido al mal, al mundo y al pecado y nadie se quedará exento de Mi justicia. Aunque todo aquel que después de haber pecado gravemente vuelva su rostro a Mí y Me pida perdón humillándose, le alcanzará Mi misericordia por grandes y numerosos que sean sus pecados, Yo, Jesús, os hablo.

No dejéis de orar hijos, la oración es el arma que más teme el demonio, porque sabe que la oración con perseverancia todo lo alcanza, por eso, adquirid la costumbre de orar y de rezar también oraciones que sean el pan diario de vuestras almas. Aquel que pueda ir a Misa que lo haga a menudo aunque no sea día de precepto. Todo lo que hagáis bueno repercute en Mi Cuerpo Místico y alcanza a muchos según sus disposiciones.

Muchos de vosotros vivís en un dolor continuo por el mal que os alcanza tan de cerca y a diario, pero a Mí no se Me escapan vuestros sufrimientos y los tomo para aplicárselos a almas que están derrumbadas en la hecatombe del pecado y, que solo pueden salvarse con oración y sufrimientos, aunque no sean los de ellas. No os desaniméis, no critiquéis, mucho menos juzguéis. A veces el que hace el mal no tiene conciencia de lo que hace e incluso hay quien se piensa que está haciendo un bien. Recordad hijos que Yo leo los corazones y a Mí no Me engañan y, no todo lo que veis no es tal como lo veis porque son las intenciones las que cuentan ante Mí y no solo las acciones. Yo saco bienes de males, pero eso no quiere decir que  hagáis el mal, sino que Soy tan poderoso y os amo tanto, que a veces del mal que hacéis saco bienes que os benefician inmensamente. Yo, Jesús, os hablo.

Me gusta cuando oráis unos por otros. Me gusta cuando Me pedís por las intenciones de determinadas personas. Me gusta que sufráis por los problemas ajenos, porque así era Mi Madre en la Tierra y sigue en el Cielo siendo lo mismo,  intercediendo sin cesar por todas las almas en general y por cada una en particular. Dirigíos también a los santos como el de hoy, San Antonio de Padua, a San José que es un gran y poderoso intercesor, no os olvidéis de ellos (los santos) que en la gloria tienen un gran poder de intercesión y Yo con gusto y amor les concedo lo que Me presentan para vosotros los mortales. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Mi paz a quien ponga en práctica este mensaje.









11 de junio de 2018

VENID A MÍ HOY QUE ES EL DÍA DE MI ADVOCACIÓN DE VIRGEN DE LA CAPILLA



Hijos de Mi Inmaculado Corazón, Soy María Santísima quien os habla y lo hago como siempre movida por el inmenso amor que os tengo. Yo, María Santísima, os hablo.

Pero una madre también tiene que amonestar a sus hijos, sino no cumpliría bien su papel de madre. Por eso hijos, os digo, que perdéis muchas, muchas gracias con vuestras infidelidades a Dios, esto también va para los sacerdotes. Él constantemente, como una fuente que fluye, no deja de daros gracias para todo, para vuestra vida del alma, para vuestra vida corporal, para que pospongáis vuestras infidelidades, pero vosotros las menospreciáis y no las aprovecháis, porque tenéis constantemente la mente ocupada por las cosas del mundo y no por las del Cielo. Muchos decís que Me amáis, pero vuestro amor es muy parco y mediocre. Debéis de esforzaros más en imitarme en todo momento, cuando en casa algún miembro de vuestra familia os humillan, cuando en el trabajo alguien quiere abusar de vosotros dándoos ocupaciones que no os corresponden, cuando en las Parroquias los feligreses os abruman porque desean llevar ellos las riendas, imponer los horarios y las normas a seguir (esto va para los sacerdotes), así que hijos, Me tenéis por todos estos motivos y otros muy apenada. Yo, María Santísima, os hablo.

Si en vuestros hogares se rompiera una garrafa de aceite y no lo pudierais recoger, os sentiríais afligidos porque el aceite es valioso y debe aprovecharse. Pues si os afligís por una garrafa de aceite que al fin y al cabo la podéis recuperar comprando otra, imaginaos que dolor es perder las gracias que Dios os da y por las que Yo intercedo, porque esas gracias que no aprovecháis, esas gracias ya no las volveréis a recuperar, si en el instante que la recibís no las aprovecháis.

Sé que algunos os preguntáis cuáles son esas gracias, pues por ejemplo, cuando os dicen id a confesad y no vais, cuando alguien os humilla y os indignáis y enfadáis con esa persona, cuando podéis hacer una visita al Santísimo y no lo hacéis, porque todas esas cosas hechas con amor suelen ser inspiradas por el Espíritu Santo que os guía santamente por las sendas de la eternidad.

Sois pecadores y rechazáis las gracias sin ningún remordimiento, sin reflexionar y, os hace tanto mal en el alma como a un enfermo le haría en el cuerpo si rechazase las medicinas que el especialista le receta. Hijos, sed más conscientes de lo que perdéis. Estáis en esta vida para santificaros y ganaros el Cielo. La santidad es eso, hacer en cada momento la voluntad de Dios, aunque sea en cosas pequeñas, porque una a una se va entretejiendo la corona de méritos que llevareis en la Vida Eterna. Yo, María Santísima, os hablo y como Madre os aconsejo. Venid hijos a Mí hoy que es el día de Mi advocación de Virgen de la Capilla.








 

7 de junio de 2018

NO DAIS A VUESTROS HIJOS EL DISCERNIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL


Hijos de Dios, se diría que nunca habéis oído hablar del pecado de omisión porque sois muchísimos los que lo tenéis. Yo, Jesús, os hablo.

Vivís como la cigarra pendientes nada más que de los fines de semana para divertiros, pendientes de las vaciones pensando donde las pasareis este año, de los días festivos para disfrutarlos, pero que poco pensáis en la situación mundial del mundo a todos los niveles, en las guerras que hay en otras naciones, en las leyes perversas que están imponiendo en todo el mundo, y la perversión que están tratando de hacer con los niños y en los que hay ya colectivos donde lo están consiguiendo. Y vosotros, padres, estáis tan tranquilos, sin preocuparos en absoluto de vuestros hijos, ni del mal tan avanzado que está por todas las partes y que algún día os tocará padecer y lo lamentareis. Yo, Jesús, os hablo.

¿No dice un refrán que más vale prevenir que curar? Pues entonces ponedlo en práctica, asesorad a vuestros hijos, formadles bien y sobre todo enseñadles el santo temor de Dios, que si bien Soy Amor también Soy Justicia y Me cobro los desórdenes que voluntariamente hagáis, porque tenéis que colaborar Conmigo, no dejando a vuestros hijos a su aire, que muchos de vosotros os condenareis por este motivo, si no posponéis vuestra actitud. Yo, Jesús, os hablo.

Ved como Mi Santa Madre y su esposo San José, Mis padres terrenales, Me apartaron del peligro inminente que se cernía sobre Mí cuando Herodes dio la orden de matar a todos los menores de dos años y, vosotros no prevenís el mal que puede alcanzar a  vuestros hijos y degradarlos hasta el estado de demonios, porque aquel que obedece al demonio a él se parece y en otro demonio se convierte, porque así lo desea ese perverso ser que es Satanás.

Le dais a los hijos de todo menos formación y eso no es amarlos. Todos los juguetes que desean y todas las cosas que desean de tecnología la tienen, pero no le dais el discernimiento del bien y del mal, lo que no deben hacer y lo que sí pueden y deben hacer. No les enseñáis el culto a Mí, Dios y Señor y vuestro Redentor, pero hijos ¿no os dais cuenta que el tiempo pasa y que no os enmendáis? Empezad por pedirme ayuda  a Mí, un día y otro y otro y veréis como os ayudo, pero sed perseverantes en rogadme por vuestros hijos y familia porque Yo no dejo de escuchar a ninguna persona que con fe, amor y HUMILDAD Me pide ayuda. Yo, Jesús, os hablo.

Nadie que ponga su confianza en Mí sale nunca defraudado, pero tenéis que perseverar y colaborar Conmigo informando de todo lo malo a vuestros hijos y, Mi gracia una vez preparada la tierra les hará efecto. Yo, Jesús, os hablo y os lo pido. Paz a todos los que lean este mensaje y lo pongan en práctica.