Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

13 de enero de 2017

LOS PECADOS CAPITALES SON SIETE ENEMIGOS DEL ALMA Y LOS PODÉIS VENCER CON SUS SIETE VIRTUDES OPUESTAS



Hijos de Mi Corazón, Me comunico de nuevo con vosotros para exhortaros a la perfección y a la virtud en todos sus ámbitos. Yo, Jesús, os hablo.

No seáis cretinos, ni murmuradores, sed  hijos cada día  más  perfectos  (Mt 5,48). Cada día tratad de dar un pasito más adelante hacia la perfección y no os canséis de hacerlo. Sois humanos y sé que caéis una y otra vez, pero no os derrumbéis por ello, levantaos y volved a iniciar la batalla del bien contra el mal. El mal no solo está en las guerras, en el hambre del mundo, en la esclavitud de hombres y mujeres o persecución de los cristianos, el mal está también en vuestro interior, y ese mal que lleváis dentro por causa de la concupiscencia y la inclinación que tenéis hacia el pecado, ese es el mal que cada uno de vosotros debéis de vencer. Ahí tenéis que colaborar cada uno individualmente para vencerlo, porque los males que hay en el mundo también los venceréis con vuestro esfuerzo por ser más perfectos y virtuosos. Yo, Jesús, os hablo.

Si no os enmendáis en vuestros vicios y malas costumbres, ¿cómo pretendéis cambiar las cosas malas de la sociedad si no sabéis cambiar las vuestras? Los pecados capitales son siete enemigos del alma y los podéis vencer con sus siete virtudes opuestas. Por tanto hijos, luchad primero contra vosotros mismos y después tratad de enmendar los males de esta sociedad podrida. Orad hijos, orad siempre que podáis y proponeos no dejar el rato de la oración, porque en ella Mi Santo Espíritu se os comunica y trata de guiaros por caminos de perfección y virtud.

Al Maligno le gusta mucho la discordia y trata de enfrentaros incluso con vuestros seres queridos por bagatelas sin mayor importancia, pero vosotros hijos, no debéis seguir ese juego sucio y dañino y no hacer de una insignificancia un verdadero drama. Mirad que Soy Yo, Jesús de Nazaret, quien os dice todo esto, así que tomad nota de Mis consejos y poneos en serio a librar batallas contra el mal, empezando por vosotros mismos y vuestro interior. Yo, Jesús, vuestro Hermano, os hablo.

Pedidme perseverancia y pedidme fortaleza. Si os proponéis alguna cosa para vencer el mal que cada uno lleva en su interior, encomendadme esos propósitos, y poniendo vosotros lo que esté de vuestra parte y Yo ayudándoos a vencer las batallas que el Maligno y vuestro amor propio os traen, veréis como conseguís iniciar ese camino de perfección que os pido y veréis como ya en esta vida gozareis de un cielo adelantado. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.  








10 de enero de 2017

R E C O R D A M O S



 

El domingo día 29 de enero del presente año, comienzan los SIETE PODEROSOS DOMINGOS
a San José. Quienes lo deseen pueden solicitarlos a nuestro apostolado por e-mail.







7 de enero de 2017

SEMBRAD HIJOS, SEMBRAD LA BUENA SEMILLA




Hijos de Dios, debéis de ser todos como sacerdotes y evangelizar a las almas sin cansaros nunca. Yo, Jesús, os hablo.

Estamos en tiempos de apostasía y debéis de sembrar la buena semilla divina, para que las almas tomen el alimento verdadero el cual les regenerará. No todo lo que se predica sirve. Ajustaros estrechamente al santo Evangelio donde Mi divina y santa Palabra da vida y la da en abundancia (Jn 10,10) Yo, Jesús, os hablo.

Son tiempos difíciles los que vivís pero en Mi Santa Iglesia siempre y en todas las épocas ha habido tiempos difíciles. Vosotros los que Me seguís y Me sois fieles, sembrad hijos, sembrad la buena semilla y dad de comer al hambriento espiritualmente, porque las almas se secan por falta de riego y de sano alimento. Y si esto os lo pido a vosotros los seglares, con mucha más razón lo pido a los sacerdotes, cuyo ministerio y celo apostólico debe ser principalmente Mi gloria y el bien de la almas.

No os pido cosas imposibles porque sabéis de sobra que Mi gracia siempre la tendréis, pero para que las semillas que sembréis dé buenos frutos, vosotros mismos debéis de llevar una vida digna y santa donde vuestro ejemplo mueva a la almas. Llenad vuestras vasijas del verdadero alimento de Dios: el Evangelio, la Santa Biblia, el Magisterio de la Iglesia, etc. y dejaros de libros mundanos y paganos que os envenenan en vez de formaros. Yo, Jesús, os hablo.

Pensad lo que Yo haría en vuestro lugar, con vuestra edad, en vuestro estado de vida y en vuestra situación. Rogad por las almas pero también sembrad en ellas. No desperdiciéis ni una sola ocasión de echar en ellas la buena semilla, y aunque aparentemente parezcan indiferentes a la misma, llegará un momento en que esa semilla dará su fruto, porque Yo, hijos, secundaré con Mi gracia y Mi misericordia aquello donde vosotros no alcanzáis y desearíais hacer, lo mismo en vuestras familias, que en vuestras amistades, que en los grupos de oración y en parroquias.

Por tanto, hijos, sed apóstoles, apóstoles de los últimos tiempos, pero que no os falte ni el celo, ni el amor a Mi Santa Madre, ni el deseo de ayudar a las almas en su reconversión y en su santidad. Yo, Jesús, os hablo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.