Nos quejamos de que el mal ha tomado una gran dimensión en todos los colectivos, pues se ha perdido la conciencia de pecado. Consecuencia de esto es el alejamiento de Dios. Nos hemos apartado de Él y vamos a nuestro arbitrio. La Virgen, que vivió tan unida a Dios, nos da el consejo para evitar todo esto, consejo que no podemos relegar: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Y sólo cuando hagamos lo que Dios nos dice, las cosas cambiarán. Mientras, el mal seguirá avanzando. Acatemos pues lo que la Virgen nos dice, Ella nos ayudará. contador de visitas

17 de noviembre de 2018

CADA CUAL DEBE APORTAR POR EL BIEN DE LA IGLESIA Y DE LA HUMANIDAD, LO QUE PUEDA ESPIRITUALMENTE


Hijos de Mi divino Corazón, deseo inmensamente que Me honréis todo lo que podáis porque estáis en una de las épocas peores de la Humanidad. Yo, Jesús, os hablo.

Cada cual debe aportar por el bien de la Iglesia y de toda la Humanidad, lo que pueda espiritualmente. Unos serán ayunos, otros serán mortificaciones, otros su enfermedad, otros sus limosnas, otros su reparación, otros su adoración, Rosarios, Vía Crucis y toda clase de  acciones llenas de amor y de fervor, para que Mi Santa Madre lo aplique todo a sus intenciones que son las Mías y, Ella no pone ni quita nada sin que Yo le diga sí. Por tanto hijos, en tiempos difíciles donde el mal es la escuela de estos días, donde ya se hace la maldad sin miramiento alguno, donde el Maligno parece que está venciendo, hagamos todo lo que a él le disgusta que es orar y hacer penitencia de una forma o de otra, pero no os relajéis y tratad de ofrecer al Cielo cuantas más cosas mejor, porque todo eso servirá para ayudar a miles de almas que algunas ni una sola vez han pronunciado Mi nombre. Yo, Jesús, os hablo.

La riqueza espiritual que produzcáis será en beneficio de Mi Cuerpo Místico pero también otras muchas almas se beneficiaran de los actos, esos sí, procurad vivir en estado de gracia para que todo lo que hagáis suba directamente al Cielo y no se quede en meros actos humanos, aunque sean buenos. En las almas que viven en estado de gracia vivo Yo y es como si Yo lo hiciera, Mi gracia no os va a faltar pero tengo que pediros que oréis, oréis y oréis y que no dejéis de ofrecer sacrificios por pequeños que sean, porque en el Cielo todo vale.

Estáis viviendo situaciones de verdadera maldad donde ya no solo no se Me reconoce a Mí sino que os odian por ser Mis seguidores, pero no temáis, no podrán Conmigo, porque aunque seáis almas pequeñas y podáis ofrecerme cosas muy pequeñas y limitadas, si las unís a Mis merecimientos, se convertirán en obras grandes y divinas, porque Mis méritos las envolverán en el amor divino y las llevarán Mis Ángeles así ante Mi Padre Celestial, el cual está muy disgustado y dolorido por el rumbo que lleva este mundo ingrato y donde la ambición y la vanidad son para muchas almas ídolos de perdición. Yo, Jesús, os hablo.

Orad hijos, orad por vuestros gobernantes y por la Jerarquía, orad para que tengan luz y no se pierdan por toda la eternidad, aunque los veáis malvados Mi gracia puede resucitar a un muerto, mucho más a los muertos espiritualmente, por eso, orad también por ellos y no haya encono en vosotros por su forma de gobernar y su errores tan atroces, eso sí, no los sigáis, no hagáis lo que ellos os digan si van  en contra de Mi ley divina.  Os vuelvo a decir que viváis preparados como las vírgenes buenas que llevaban sus lámparas llenas de aceite y, no seáis tan necios como las otras que las encontró el esposo con las lámparas vacías. Yo, Jesús, os hablo y os aviso.










7 de noviembre de 2018

ELLA LLENA DEL ESPIRITU SANTO LO ENTENDÍA TODO MUY BIEN


Hijos de Mi divino Corazón, veo con dolor que muchos de vosotros vivís agobiados y sumergidos en preocupaciones y problemas de toda índole. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos, la vida no es una balsa de aceite en el que todo es suave y dulce, la vida es dura y para unos lo es más que para otros. Pero no os desaniméis, procurad llevad vuestras cargas con fe y amor, Yo os lo recompensaré en la otra Vida porque allí no hay dolor ni penas, solo alabanzas y amor. Todos en esta vida deben pasar más o menos purificaciones. Unos porque carecen de cosas que desean y nunca las tendrán, otros porque las cuentas no les salen bien, otros por problemas de salud o pérdidas de seres queridos, pero todos de una forma u de otra tienen sus sinsabores y, quienes Me los ofrecen Yo hago con ellos maravillas, porque hasta los niños tienen también sus pesares dentro de lo que en su edad pueden soportar. Yo, Jesús, os hablo.

Os lo dije en Mi vida pública porque os veía a todos sufriendo tantas amarguras y tanta incomprensión: Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados que Yo os aliviaré (Mt 11, 28-30). Sí hijos, sí, quien viene a Mí y se desahoga Conmigo, notará en su alma una paz interior muy grande, y aunque los problemas no le hayan desaparecido se les harán llevaderos porque Yo les daré Mi gracia para que así sea.

Mi Santa Madre intercede por vosotros constantemente y Me expone vuestras amarguras para que Yo no os deje, pero aun así y aunque Mi gracia no os falta, vosotros no sabéis ver más que el dolor que os embarga, no veis más allá de ese dolor. Yo os vigilo, cuido de vosotros y estoy a vuestro lado, pero no os quito la prueba de una vez, porque deseo que tengáis más méritos para la otra Vida y vuestra corona sea más gloriosa. Yo, Jesús, os hablo.

Ofreced esas pruebas que padecéis no solo por el bien vuestro y el de vuestra familia sino por el bien de todas las almas. Por vuestras penas y lágrimas  unidas a Mis merecimientos, se salvarán muchas almas,  porque Yo haré de vuestro dolor actos de reparación y de salvación para las almas que viven olvidadas de Mí pero que en el plano humano no son malas. El mundo sobrenatural no tiene nada que ver con el mundo natural, es totalmente diferente. Mi Madre lo entendió muy bien en vida y aceptó en todo momento las pruebas que padeció desde Mi Encarnación. Ella llena del Espíritu Santo -tenía sus dones en plenitud- lo entendía todo muy bien, pero eso no le quitó  el sufrimiento que supuso para Ella padecer Mi Pasión y muchas otras pruebas que pasó. Porque cuando más iluminada está un alma más comprende los planes de Dios y, aunque los acepte, no quiere decir que no sufra, y así sucedió también con los santos y los bienaventurados del Cielo. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.










28 de octubre de 2018

NO SABÉIS NI EL DÍA NI LA HORA, NO OS PASE COMO A LAS VÍRGENES NECIAS


Hijos de Mi Sagrado Corazón, veo que os estáis preparando para el Aviso sin saber si muchos de vosotros viviréis, y sin saber la fecha del mismo. No es que esté mal que lo hagáis, pero viviendo en estado de gracia ya estáis preparados para todo lo que venga y para la muerte repentina. Yo, Jesús, os hablo.

Vivís sumergidos en pecados e imperfecciones de toda clase y os creéis tan buenos que pensáis que el Cielo os espera, pero hijos, examinad vuestras almas detenidamente, porque tenéis algunos todavía pecados desde la adolescencia y muchos hasta de la infancia. Anunciáis el Aviso y sin embargo algunos para entones habréis fallecido. Procurad vivir en estado de gracia con todas sus consecuencias, no os deis el gusto de nada que sea pecaminoso y aumentad si podéis y os lo permite vuestro tiempo y salud un poco más de vida de piedad, porque algunos la tenéis muy parca. Yo, Jesús, os hablo.

No anunciéis el Aviso a las almas, (muchas no lo entienden), mejor anunciadles que se confiesen en condiciones y que comulguen en las debidas disposiciones, no sabéis ni el día ni la hora de vuestra partida al Más Allá, no os pase como a las vírgenes necias que vino el esposo y las encontró sin aceite en sus lámparas (Mt 25, 1-13) Vuestro aceite debe ser la gracia divina, eso y los sacramentos. Confesad a menudo, comulgad a menudo también y, para nada dejéis la oración sea poca o sea mucha, porque sois flaqueza y como Mi adversario lo sabe, os ataca en aquello en que más vulnerables sois. No os concedáis tanto relajamiento ni tantos gustos, Mi vida fue muy dura, a veces, no comía, y Mis caminos eran muy largos y Me cansaba, pero seguía un día y otro, haciendo la voluntad de Mi Padre, porque si Me hubiera concedido dispensas, hubiera sido en detrimento de las almas y de la evangelización que traía para ellas.

Os falta mucho para la santidad, incluso a los que vivís la vida espiritual, pero aun así debéis ser perfectos en todo como vuestro Padre Celestial es perfecto, (Mt 5, 48). No os desaliente saber que la perfección de Dios no tiene límites, solo proponeros cada día venceros en tal o cual batalla que Yo os lo recompensaré, para que cada vez más tengáis mejores disposiciones. Ayudad a vuestros hermanos y hermanas que los veis por caminos equivocados, pero siempre hacedlo con misericordia no con reproches, que reprochar se os da muy  bien a todos. Sed misericordiosos como vuestro Padre Celestial lo es, e imitad a Mi Santa Madre que también lo fue y lo sigue siendo. Acudid a Ella a pedirle auxilio, Ella es auxilio de pecadores, es decir, auxilio de todas las almas y nada desea más que ayudaros en todo lo que sea para Mi gloria. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.